Luego de ser condenado a 19 años de prisión, Claudio Contardi fue finalmente trasladado a la Alcaidía Nº 3 de Melchor Romero, ubicada en la provincia de Buenos Aires. Su ingreso se dio este jueves 14 de agosto por la mañana. Esta cárcel es conocida por alojar a los rugbiers involucrados en el crimen de Fernando Báez Sosa, un caso que conmocionó al país.
Desde el Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB) advirtieron que Contardi podría permanecer allí por un largo período y que su ubicación no depende de la disponibilidad en el pabellón de violadores de la Unidad Penitenciaria Nº41 de Campana.
El empresario, exmarido de la actriz Julieta Prandi, estuvo bajo custodia policial desde el miércoles al mediodía, cuando fue esposado y retirado de los Tribunales de Campana luego de recibir la sentencia. Inicialmente, Contardi permaneció en la DDI de Zárate-Campana y luego fue trasladado a la Comisaría N°5 de Matheu, en el partido bonaerense de Escobar, que recibe principalmente a agresores sexuales, debido a la falta de cupos en la alcaidía local.
LA CONDENA A CONTARDI
Cabe recordar que el pasado miércoles 13 de agosto, el Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 de Zárate-Campana encontró penalmente responsable a Claudio Contardi en el juicio por abuso sexual contra su expareja, la conductora y modelo Julieta Prandi, en un contexto de violencia de género.
La resolución estuvo a cargo de los jueces Daniel Répolo, Lucía Leiro y Mariano Aguilar, tras un proceso de pruebas, testimonios y declaraciones de ambas partes.
Claudio Contardi, de 57 años, que tuvo dos hijos con Prandi, fue hallado culpable de abuso sexual con acceso carnal agravado por provocar un grave daño en la salud mental de la víctima, en el marco de hechos reiterados.
La querella había pedido una condena de 50 años, mientras que la Fiscalía la redujo a un máximo de 20 años. El veredicto fue dado sin la presencia de la modelo.
LOS ABUSOS
Los episodios de abuso y de violencia que denunció Prandi no tienen una fecha específica, pero van desde 2015 hasta fines de 2018, y todos fueron en el barrio privado “Septiembre”, ubicado sobre la Panamericana.
Luego del nacimiento de Rocco, el segundo de los dos hijos que tienen en común, Contardi habría comenzado a ejercer violencia física, psíquica y sexual sobre quien en ese momento era su pareja.
“No puedo ni contar la cantidad de veces que me violó”, fue una de las impactantes frases que dejó la declaración testimonial que dio durante el juicio. Sí pudo detallar que las agresiones sexuales solían ocurrir durante la noche, cuando se iban a dormir.
Por aquellos años, según el relato de Prandi, Contardi no solo la violaba, sino que también la hostigaba de distintas maneras: le escondía el celular, le cortaba el internet de la casa y la dejaba encerrada para que estuviera incomunicada y no pudiera ver a sus familiares y amigos.
Los casi veinte testigos que presentó la querella ,entre ellos amigos, familiares y peritos, ratificaron el testimonio de la actriz y rememoraron distintos episodios que sufrieron con Contardi.
Los peritos, psicólogos y psiquiatras, son de los testimonios más importantes. Todos afirmaron que el relato de Julieta Prandi es contundente y no tiene fisuras. Una de ellas, luego de haber tenido 192 entrevistas con la actriz.
EL CRIMEN DE FERNÁNDO BÁEZ SOSA Y LA CONDENA A LOS RUGBIERS
El 18 de enero de 2020, la vida de la familia de Fernando Báez Sosa se detuvo de manera trágica. El joven fue asesinado a golpes por un grupo de rugbiers a la salida de un boliche, un hecho que conmocionó a todo el país. La sociedad reclamó fuertemente justicia por el joven, y la detención de los agresores finalmente llegó menos de dos años después.
Por el hecho fueron encontrados culpables coautores de homicidio doblemente agravado y por alevosía a Máximo Thomsen, Ciro Pertossi, Enzo Comelli, Matías Benicelli y Luciano Pertossi. De esta forma fueron condenados a prisión perpetua. Mientras que Blas Cinalli, Ayrton Viollaz y Lucas Pertossi fueron condenados a 15 años de prisión, por ser partícipes necesarios.
Con información de TN, redactada y editada por un periodista de ADNSUR