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“Cuando Rawson fue Vietnam”: A 53 años de la fuga que marcó a la historia argentina

 El 15 de agosto de 1972 marcó un antes y un después en la historia política y social argentina. En esa fecha, un audaz grupo de presos políticos intentó una fuga masiva del Penal Unidad 6 de Rawson.

Durante la huida, Juan Gregorio Valenzuela, un guardiacárcel que intentó detener a los fugitivos, fue herido de muerte.

Su hijo, Juan Carlos Valenzuela, relató a ADNSUR el doloroso recuerdo de ese día y la lucha por obtener justicia para su familia marcada por el trauma y la ausencia.

Una semana después – el 22 de agosto en la Base Naval Almirante Zar – se produjo “La Masacre de Trelew” que anticipó el terrorismo de Estado que dominaría entre 1976 y 1983.

La fuga había sido un plan conjunto entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR), el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros que buscaba liberar a 120 presos políticos.

Con una compleja logística que incluía la toma del penal, secuestro de vehículos y la captura de un avión de línea, se suponía una operación perfecta. Sin embargo, una señal confundida provocó retrasos que fragmentaron la fuga.

Solo seis presos -integrantes de las conducciones de las organizaciones armadas- lograron llegar a tiempo para abordar el avión que despegaría hacia Chile, primer paso hacia su exilio.

Otros 19, demorados, negociaron su rendición en el aeropuerto de Trelew pensando que sus vidas estarían a salvo con garantías oficiales. Pero la historia tuvo un final sangriento.

Los 19 presos rendidos fueron trasladados a la Base Naval Almirante Zar. Allí, en la madrugada del 22 de agosto, fueron acribillados tal como lo relataron los tres sobrevivientes.

Fue una ejecución masiva y sumaria que se conoce como “La Masacre de Trelew” que estremeció a la sociedad argentina.

Fue la antesala de la dictadura militar de 1976 cuando los secuestros, torturas y ejecuciones clandestinas se masificaron.

La historia del la fuga del penal de Rawson es también testimonio de las contradicciones de una época violenta, en la que la lucha armada, la represión y las violaciones a los derechos humanos formaron parte de un conflicto que dejó heridas profundas.

El relato de esa fuga y sus consecuencias rememora un episodio dramático pero también es un llamado a la memoria, la verdad y la justicia.

A 53 años, sigue vigente la necesidad de conocer el pasado para construir un futuro sin violencia ni odios.

Juan Carlos Valenzuela lucha por que se conozca toda la verdad y que la figura de su padre sea recordada como la de un hombre honesto y cumplidor de su deber en medio de circunstancias trágicas.

La sociedad argentina debe entender que la comprensión integral del pasado reciente es fundamental para una convivencia democrática sana y respetuosa alejada de las ideologías que solo polarizan.

En este contexto, es muy importante mantener el respeto, no banalizar el horror porque sus familiares todavía cargan con las secuelas de un duelo que los va a acompañar toda la vida.

Los sobrevivientes y familiares de las víctimas, como Valenzuela, muestran que es posible superar el odio y buscar la paz. Recordar el pasado con humanidad es la base para una nación madura que respete las diversidades.

Este aniversario trae consigo homenajes y reflexiones que llaman a no olvidar y a asegurar que estos episodios nefastos no se repitan jamás.

Los 53 años de la fuga y la masacre siguen siendo un doloroso capítulo pero también un ejemplo para las nuevas generaciones sobre la importancia de la memoria, el derecho y la justicia para reafirmar los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos.