Los gatos ocupan un lugar especial en la vida de las personas. Admirados por su elegancia, su independencia y su misteriosa personalidad, estos felinos domésticos se ganaron el cariño de millones de personas alrededor del mundo. Más allá de ser excelentes compañeros, los gatos también son símbolos culturales de sabiduría, protección y conexión espiritual en diversas tradiciones.
A medida que su presencia en las viviendas se volvió cada vez más común, también crecieron las iniciativas para promover su bienestar. Cuidar a un gato no solo implica alimentarlo o brindarle afecto, sino también comprender sus necesidades, respetar su espacio y garantizar que su entorno sea seguro y saludable.
En ese contexto, cada 8 de agosto se conmemora el Día Internacional del Gato, una fecha establecida en el año 2000 por el Fondo Internacional para el Bienestar Animal. El objetivo es generar conciencia sobre su cuidado, promover la adopción responsable y celebrar el vínculo tan especial que las personas construyen con estos animales.
Sin embargo, existen otras dos fechas en el calendario dedicadas a homenajear a los gatos. Una de ellas es el 20 de febrero, establecida en memoria de Socks, el famoso gato que vivió en la Casa Blanca durante la presidencia de Bill Clinton. Tras su muerte en 2009, miles de usuarios en redes sociales impulsaron la creación de esta jornada como un día de recuerdo y cariño hacia los felinos.
Otra fecha significativa es el 29 de octubre, impulsada por la activista estadounidense Collen Paige. Esta conmemoración tiene como objetivo crear conciencia sobre la situación de los gatos sin hogar y fomentar su adopción, poniendo el foco en el respeto a sus derechos y en la necesidad de brindarles una segunda oportunidad.
LOS SEIS CONSEJOS PARA CUIDAR A TU GATO
Zonificá la casa: Separá áreas para descanso, juego, eliminación y alimentación. Usá rascadores y juguetes, poné al menos dos bandejas sanitarias, y ubicá la comida lejos del agua. A los gatos les gusta el agua fresca.
2. Protegé balcones y ventanas: Si vivís en un departamento, colocá redes o alambrado en los balcones para evitar caídas.
3. Respetá sus tiempos y espacios: Los gatos sienten y se vinculan. Cuidalos, demostrá cariño, pero respetá cuando necesitan estar solos.
4. Ofrecé una dieta balanceada: Una buena alimentación es clave, pero podés darles algún “gustito” ocasional sin problemas.
5. Cuidá sus uñas y controlá parásitos: Si no tiene acceso al jardín, cortale las uñas con cuidado. Si se rasca mucho, podría tener pulgas. Desparasitalo una vez por año.
6. Llevá al gato al veterinario: Ante cualquier síntoma raro o si es cachorro, seguí el plan de vacunación y controles médicos.
EL COMPORTAMIENTO FELINO VINCULADO CON LA GENÉTICA
Un grupo de científicos japoneses identificó una posible explicación genética para ciertas conductas comunes en los gatos domésticos, como el ronroneo, la agresividad o la tendencia a “hablar” con los humanos.
La investigación, publicada en la revista PLOS One en 2025, fue realizada por el Wildlife Research Center de la Universidad de Kioto. Allí, los especialistas analizaron cómo una variante en el gen del receptor de andrógenos (AR) influye en comportamientos característicos de los gatos.
El estudio se basó en una muestra de 280 gatos domésticos castrados, todos mestizos y residentes en hogares de Japón. A través de un extenso cuestionario, los dueños evaluaron la frecuencia de distintos comportamientos, incluyendo ronroneo, vocalizaciones hacia humanos y reacciones agresivas frente a desconocidos.
Los investigadores enfocaron su análisis en una región del gen AR rica en repeticiones del aminoácido glutamina. Encontraron ocho variantes genéticas, agrupadas en dos grandes tipos: alelos “cortos” (18 repeticiones o menos) y alelos “largos” (19 o más). Los resultados fueron claros:
* Los gatos con alelos cortos tenían más tendencia al ronroneo y a comunicarse vocalmente.
* En los machos, estos alelos se asociaron con más vocalizaciones dirigidas a las personas.
* En las hembras, en cambio, se relacionaron con mayor agresividad hacia extraños.
Según los autores, estas diferencias muestran que el comportamiento felino, especialmente en lo que respecta a la comunicación vocal o la agresividad, no se debe solo al entorno o la personalidad, sino que podría estar condicionado por la genética.
Con información de El Diario AR, redactada y editada por un periodista de ADNSUR