Alberto Carlos Mejía Hernández, de 18 años, es uno de los sicarios más peligrosos de Chile, vinculado con la organización narcoterrorista venezolana “Tren de Aragua”.
Integrante activo de la organización criminal “Tren de Aragua”, Mejía Hernández está acusado del asesinato por encargo del empresario chileno José Felipe Reyes Ossa, un caso que conmocionó a Chile y cuya huida puso en jaque a varios países sudamericanos.
Lo que inicialmente parecía un caso judicial más pronto se convirtió en un escándalo tras la excarcelación de Mejía Hernández el 10 de julio, decisión emitida por la jueza chilena Inés Rodríguez que, según investigaciones, podría haber sido producto de un error administrativo o de una posible manipulación informática del sistema judicial.
A raíz de esta inesperada liberación, Interpol lanzó una alerta roja internacional para su captura, mientras que las fuerzas de seguridad en Chile, Argentina y Perú intensificaron los controles en las fronteras para evitar que este peligroso criminal continuara su fuga.
RUTA DE FUGA Y OPERATIVO INTERNACIONAL: DE SANTIAGO HASTA PERÚ
Según reportes privilegiados de la periodista chilena Marcela Rojas, quien ha seguido de cerca el caso, la ruta de escape de Mejía Hernández está llena de detalles que revelan la complejidad y el alcance de su huida.
Tras salir del penal Santiago 1, el joven sicario se trasladó hacia el sector Estación Central en el Gran Santiago, desde donde gestionó un viaje en Uber que costó aproximadamente 2.500.000 pesos chilenos. Este trayecto de cerca de 20 horas lo llevó hasta la ciudad de Iquique, en el extremo norte de Chile.
Desde Iquique, continuó el desplazamiento en taxi hasta la frontera con Perú, específicamente hacia la ciudad de Arica. Allí, junto a tres acompañantes, realizó el cruce fronterizo por un paso no habilitado muy cerca del control oficial de Chacalluta, evitando así los controles migratorios convencionales. Se sospecha que, en el lado peruano, el grupo fue recibido por miembros del Tren de Aragua en Tacna, uno de los bastiones de la organización en Perú.
Aunque inicialmente se activó un operativo especial en la provincia argentina de Santa Cruz, con controles reforzados en pasos limítrofes y rutas estratégicas para impedir su ingreso, las investigaciones apuntan a que Perú podría haber sido solo una escala. Las autoridades no descartan que el sicario busque refugio en países más al norte como Colombia o Costa Rica, donde la red criminal a la que pertenece mantiene influencias para proteger a sus miembros fugados.
El ministro de Seguridad de Santa Cruz, Pedro Prodromos, enfatizó que no permitirán el asentamiento de bandas narcotraficantes en la región y que el operativo se mantendrá activo hasta confirmar la captura del fugitivo.