La Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA), que representa a los pilotos de Aerolíneas Argentinas, Andes y American Jet, anunció este lunes la convocatoria a un paro nacional de pilotos para protestar contra el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 378/2025, una normativa reciente que modificó significativamente las condiciones laborales y los tiempos máximos de vuelo y descanso de las tripulaciones aeronáuticas en el país.
El secretario general de APLA, Pablo Biró, confirmó la medida, explicando que el paro será nacional y afectará todas las actividades donde el sindicato tiene representación. La decisión, tomada en una asamblea general extraordinaria el 26 de junio, busca presionar al Gobierno para que derogue este decreto, que el gremio describe como incoherente, insostenible y técnicamente débil, además de un riesgo grave para la seguridad operacional de los vuelos.
UN POSIBLE PARO DE PILOTOS PONE EN JAQUE LOS VUELOS ARGENTINOS
El Decreto 378/2025, publicado en junio, introdujo cambios capitales en el Código Aeronáutico que ampliaron las horas máximas de vuelo diarias y anuales permitidas y redujeron los períodos mínimos de descanso. En concreto, las horas máximas de vuelo pasaron de 8 a 10 por día y de 800 a 1.000 por año. El descanso semanal cayó de 36 a 30 horas, mientras que el esquema de vacaciones se ajustó a un mínimo de 15 días corridos, eliminando la posibilidad de acumular hasta 45 días que existía con la regulación previa.
El gremio sostiene que estas modificaciones no solo deterioran las condiciones laborales, sino que además representan un serio riesgo para la seguridad aérea. Pablo Biró ha reiterado que los pilotos son responsables civil y penalmente por cada operación aérea, por lo que las nuevas reglas los colocan en una situación de vulnerabilidad. En un mensaje contundente, señaló que el Gobierno será responsable “personal, civil y penalmente” de las consecuencias que pueda acarrear la aplicación del decreto.
El paro inicial estaba previsto para el 19 de julio, buscando coincidir con un fin de semana de invierno de gran movimiento turístico y con un incremento en frecuencias y pasajeros previsto por Aerolíneas Argentinas, lo que generaría un fuerte impacto operativo. Sin embargo, a último momento, la Secretaría de Trabajo dictó conciliación obligatoria para evitar la huelga en esa oportunidad.
Concluido el período legal de conciliación a comienzos de agosto, y sin haber avanzado en acuerdos satisfactorios, APLA reiteró la advertencia de convocar a un paro nacional de carácter indefinido que afectará a todos los servicios aéreos en los cuales opera el gremio, incluyendo a Aerolíneas Argentinas, Andes y American Jet. Las aerolíneas low cost, que cuentan con gremios propios, no estarían directamente afectadas por esta medida.
Desde el Gobierno se busca evitar la medida mediante la convocatoria a una mesa técnica de trabajo, con la participación de APLA, las empresas aéreas y la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC). Este espacio tiene por objetivo avanzar en un diálogo técnico colaborativo para reglamentar el decreto y procurar la implementación del Sistema de Gestión del Riesgo de Fatiga (FRMS). Se plantea la intención de preservar la seguridad operacional sin afectar la operatividad ni llevar adelante medidas de fuerza. Sin embargo, hasta ahora, el sindicato denuncia que no han recibido respuestas convincentes y que el decreto sigue vigente.
El conflicto entre APLA y el Gobierno se inscribe en un contexto más amplio de tensiones laborales en la aviación civil argentina. Por un lado, el Ejecutivo pretende flexibilizar el régimen laboral para mejorar la eficiencia del sistema y alinear las normativas locales con referencias internacionales como la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos. Por otro lado, los pilotos argumentan que la desregulación pone en riesgo la seguridad, profundiza el deterioro de sus condiciones laborales y amenaza la operatividad segura de los vuelos.
Además, el sindicato ha denunciado cuestiones vinculadas a la “extranjerización y apertura indiscriminada del mercado aéreo”, un factor adicional de preocupación que se suma a los reclamos técnicos sobre horarios, descansos, vacaciones y condiciones de trabajo.
Mientras tanto, la amenaza del paro nacional genera gran incertidumbre para el sector aéreo, los pasajeros argentinos y el turismo interno, ya que podría afectar vuelos domésticos e internacionales, cancelando o reprogramando operaciones en uno de los momentos de mayor actividad del año.
Con información de La Nación y Mundo Gremial, editada y redactada por un periodista de ADNSUR