La provincia de Tierra del Fuego, tradicionalmente beneficiada por un régimen fiscal especial para la fabricación local de tecnología, observa cómo sus principales actividades industriales hoy enfrentan una conflictividad creciente. En este sentido, la pérdida de aranceles desató una fuerte disputa entre los sectores productivos y el Gobierno nacional, que sostiene los beneficios para el consumidor final.
En mayo de este año, el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, respondió públicamente las críticas y aseguró que, aunque la reducción del régimen fiscal especial podría conllevar una disminución del empleo en Tierra del Fuego, el impacto neto en el empleo a nivel país sería positivo.
“La competitividad y los precios más bajos para la electrónica permitirán a los consumidores destinar su dinero a otros sectores, generando un efecto multiplicador que podría compensar las pérdidas en la isla”, argumentó.
Sin embargo, la realidad en la zona reveló una contracción creciente del sector industrial y un clima de incertidumbre que ronda a más de 7.000 puestos de trabajo en riesgo.
MIGOR SUSPENDIÓ A 360 TRABAJADORES HASTA DICIEMBRE DE 2025
En este contexto, la crisis que atraviesa la comercialización de productos tecnológicos en Argentina sumó un nuevo capítulo con el anuncio del grupo industrial Mirgor, propiedad de Nicolás Caputo, que confirmó un plan de suspensiones para al menos 360 empleados en sus plantas de Tierra del Fuego.
La medida, que afectará principalmente a las líneas de producción de dispositivos electrónicos, se extenderá una semana al mes hasta diciembre de 2025 y representa un síntoma más del impacto negativo que la apertura comercial y la caída del consumo generan en la industria local.
Frente a un escenario económico complicado, caracterizado por la baja demanda de electrodomésticos, celulares y otros dispositivos electrónicos, Mirgor activó un esquema de suspensiones rotativas en sus fábricas de IATEC, Famar y Brightstar, todas ubicadas en Ushuaia. Este cronograma implica que aproximadamente 360 trabajadores de un total de cerca de 2.000 empleados quedarán inactivos una semana cada mes, con el fin de evitar despidos masivos.
La decisión fue alcanzada tras negociaciones entre la empresa y los sindicatos, particularmente la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), que lograron un acuerdo firmado en mayo para garantizar la preservación de los puestos de trabajo al menos hasta fin de año. Ese pacto contempla también una modalidad de pago que combina salarios remunerativos con componentes no remunerativos, en línea con lo establecido en el artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, para que el ingreso neto de los trabajadores no se vea drásticamente afectado.
“Mirgor había planteado inicialmente la posibilidad de recortar unos 200 empleos debido a la menor producción, pero tras las gestiones sindicales se avanzó con la alternativa de suspensiones rotativas para mantener la mayor cantidad posible de puestos”, explicaron desde la UOM en diálogo con iProfesional, remarcando que la prioridad pasa por resguardar el empleo en un contexto adverso.
CAMBIOS REGULATORIOS Y AUMENTO DE LA COMPETENCIA IMPORTADA
El escenario de crisis de la industria fueguina se profundizó con la implementación del decreto 333/2025, que eliminó gradualmente los aranceles a la importación de celulares y tecnologías vinculadas. La reducción de estos gravámenes, que comenzó con una baja del 16% al 8% y que prevé la eliminación total en enero de 2026, junto a la disminución de impuestos internos, busca abaratar los precios para los consumidores locales.
Si bien esta política fue defendida por el Gobierno nacional con el argumento de que “el menor costo de la electrónica para 47 millones de argentinos implica un dinero ‘extra’ en el bolsillo que gastarán en otras cosas”, desde el sector industrial y gremial alertan que la medida ha afectado severamente la competitividad de la producción local en Tierra del Fuego.
“Esta apertura comercial puso en jaque a más de 7.000 puestos de trabajo en la provincia”, sostienen representantes del sector, que atribuyen a la eliminación de aranceles una aceleración de la caída en la demanda interna de productos fabricados en el país.
IMPACTO DIRECTO EN LA PRODUCCIÓN DE CELULARES Y DEFENSA DEL EMPLEO
En el complejo industrial de Mirgor, las suspensiones se concentran especialmente en la producción de telefonía móvil, uno de los nichos más golpeados por la competencia externa. Mientras tanto, las plantas del grupo especializadas en autopartes y televisores operan con normalidad.
Los trabajadores afectados estarán inactivos durante siete días por mes, con la garantía de que los días no laborados se abonarán al 50% bajo concepto no remunerativo, evitando así una caída abrupta en los ingresos. Asimismo, la suspensión de actividades no impactará en derechos laborales como vacaciones, aguinaldo y premios.
Delegados de los empleados explicaron que son aproximadamente 500 las personas que sufrirán esta modalidad de suspensión rotativa, lo cual representa una importante porción del personal dedicado a la fabricación de celulares.
“En la situación actual, la gente prioriza comer antes que comprar un celular o un electrónico”, afirmaron desde la Asociación de Supervisores de la Industria Metalúrgica de la República Argentina (ASIMRA), poniendo en contexto la crisis generalizada del consumo que sufren las industrias tecnológicas.