Banner-cabecera-Cable-Canal

Por qué los perros de raza son más propensos a enfermedades que los mestizos

 En un mundo obsesionado con la perfección y los estándares de belleza, los perros de raza pagan un precio muy alto. Detrás de la belleza estandarizada de un Pastor Alemán, la elegancia de un Galgo o el rostro achatado de un Bulldog Francés, se esconde una realidad menos glamorosa: una predisposición genética a sufrir una larga lista de enfermedades hereditarias. Frente a ellos, el perro mestizo, ese cruce único de genes diversos, emerge como un ejemplo de vigor híbrido y resiliencia natural.

Pero, ¿a qué se debe esta disparidad? La respuesta reside en los fundamentos mismos de la cría selectiva y la genética.

La Dra. Ana López, veterinaria especialista en genética y etología de la Universidad de Buenos Aires (UBA), lo explica con claridad: “Para fijar las características que definen una raza –como el color del pelaje, la forma de la cabeza o la estructura corporal– se recurre a la cría selectiva, que a menudo implica una reducción significativa del pool genético. Al cruzar repetidamente individuos emparentados para ‘mejorar’ estos rasgos, también se concentran y perpetúan mutaciones genéticas recesivas responsables de enfermedades”.

Este fenómeno, conocido como depresión endogámica, debilita el sistema inmunológico y aumenta la probabilidad de trastornos hereditarios. Por el contrario, los perros mestizos, al ser el resultado de cruces no dirigidos entre distintas razas (o incluso entre mestizos), gozan de una heterocigosis mucho mayor.

“Es lo que en genética llamamos ‘vigor híbrido'”, añade la Dra. López. “La diversidad genética actúa como un colchón protector, diluyendo la expresión de genes defectuosos y fortaleciendo su respuesta inmunológica general”.

DE LOS PROBLEMAS RESPIRATORIOS A LAS DISPLASIAS: EJEMPLOS CLAROS

Las consecuencias de esta selección son tangibles y afectan la calidad de vida de miles de animales. Algunos ejemplos paradigmáticos incluyen:

Razas braquicéfalas (de hocico chato): Bulldogs (Inglés y Francés), Pugs y Carlinos. Su cráneo acortado, buscado por su apariencia, les causa el Síndrome Braquiocefálico.

“Estos perros luchan por respirar correctamente desde que nacen. Sufren de estenosis de narinas, paladar blando elongado y tráqueas hipoplásicas. Una simple caminata puede convertirse en un suplicio y los golpes de calor son frecuentes y mortales”, comenta el Dr. Carlos Ruiz, médico veterinario del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires. Su esperanza de vida es significativamente menor.

Dogo Argentino: Su característico color blanco es el resultado de la introducción de genes del Bulldog Inglés y el Gran Danés Arlequín, entre otros. Este gen de manchas blancas (o el alelo merle en otras razas) está estrechamente ligado a una alta predisposición a la sordera congénita unilateral o bilateral.

El Dr. Ruiz añade: “Además de los problemas auditivos, al ser una raza de crecimiento rápido y gran tamaño, son extremadamente susceptibles a la displasia de cadera, una enfermedad articular degenerativa y dolorosa. También, por su pecho profundo, entran en el grupo de riesgo de la torsión gástrica o dilatación-vólvulo, una condición quirúrgica de extrema urgencia que puede ser fatal en cuestión de horas”.

Este caso muestra cómo la selección para crear un perro funcional y con un fenotipo específico (blanco, atlético, fuerte) concentró inadvertidamente varias dolencias graves.

Pastor alemán y Labrador retriever: Los pastores alemanes son propensos a sufrir de enfermedades como displasia de cadera y codo, mielopatía degenerativa, pannus (una enfermedad ocular) y torsión gástrica. También pueden presentar problemas de piel como la sarna, enfermedades digestivas y, en algunos casos, están más expuestos a la muerte súbita.

Los Labrador Retriever son propensos a displasia de cadera y codo, obesidad, y problemas de visión como atrofia progresiva de retina (APR) y cataratas. Otras afecciones incluyen infecciones de oído, enfermedades cardíacas, alergias cutáneas, y colapso inducido por el ejercicio.

Cocker spaniel Inglés: Famosos por sus largas orejas, los Cocker Spaniel Ingleses son propensos a problemas de salud como infecciones y alergias en los oídos, enfermedades oculares como el glaucoma y la atrofia progresiva de retina, y problemas de piel como la seborrea y la atopia.

También pueden sufrir de dolencias articulares como la displasia de cadera, enfermedades renales como la nefropatía familiar, y cáncer, con riesgos elevados de morir por estas afecciones.

Dálmata: Su distintivo pelaje moteado es el resultado de una mutación genética que también está ligada a una alta incidencia de sordera congénita y a la formación de cálculos urinarios, debido a un metabolismo único del ácido úrico.

También sufren problemas de piel y alergias, y problemas oculares como la catarata. Otras condiciones incluyen la hepatopatía por cobre (una acumulación de cobre en el hígado), el hipotiroidismo, la displasia de cadera, y ciertos trastornos neurológicos como la leucodistrofia y la epilepsia.

Estos son solo algunos casos en un listado extenso que incluye a prácticamente todas las razas puras. La Federación de Veterinarios Europeos (FVE), en un informe de 2022, alertó sobre los “graves problemas de bienestar” asociados a la cría extremada de perros por rasgos morfológicos exagerados.

CONCIENTIZANDO SOBRE LA ADOPCIÓN

Conocer esta información se busca visibilizar una problemática de fondo que prioriza la estética sobre la salud animal. Frente a esto, la adopción de perros mestizos (en situación de calle) se presenta no solo como un acto de compasión, sino también de conciencia.

Elegir adoptar es:

* Salvar una vida: Millones de perros esperan una segunda oportunidad en la calle, muchos de ellos mestizos con una salud de hierro.
* Fomentar la diversidad genética: Al darle un hogar a un mestizo, se premia la salud natural y la resiliencia.
* Decir “NO” a la explotación: Muchos criaderos comerciales (los infamous “puppy mills”) operan en condiciones deplorables, donde las hembras son usadas como máquinas de parir sin consideración alguna por su salud genética o su bienestar.
* Recibir amor incondicional: La lealtad, el cariño y la gratitud de un perro adoptado no tienen precio ni pedigrí.

La próxima vez que alguien considere sumar un animal a su familia, la invitación es a investigar, reflexionar y priorizar. La salud de un ser vivo no debería ser el costo a pagar por cumplir un standard de belleza arbitrario.

Optar por la adopción responsable de un mestizo es una decisión informada, ética y compasiva que celebra la vida en toda su diversidad imperfecta y maravillosa. Al final, un perro no necesita un pedigree para llenar un hogar de alegría; solo necesita una oportunidad.

Fuentes consultadas: Dra. Ana López, MV. Especialista en Genética y Etología. Facultad de Ciencias Veterinarias, UBA. Dr. Carlos Ruiz, MV. Miembro del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires. Federación de Veterinarios Europeos (FVE). “Position Paper on Breeding Healthy Dogs: The Effect of Selective Breeding on the Health and Welfare of Dogs”. 2022. Asociación Americana de Medicina Veterinaria (AVMA). “Inherited Disorders in Dogs”.