Durante semanas, miles de personas se conectaron al streaming del Conicet para seguir en vivo la misión Talud Continental IV, una travesía sin precedentes que reveló secretos ocultos del fondo del Atlántico Sur.
Sin embargo, además de especies inéditas, esta exploración científica trajo consigo un fenómeno inesperado: la aparición en escena de Nadia “Coralina” Cerino, una bióloga marina que, con su entusiasmo, espontaneidad y claridad, se ganó el cariño del público.
“Cuando me subí al buque era Nadia, una investigadora entre todos y nada… se volvió bastante popular esto”, contó entre risas en una entrevista con Mario Pergolini en Otro día pedido. “Fue impensado, una locura”.
DEL LABORATORIO AL CORAZÓN DE LA GENTE
Cerino se recibió de bióloga “grande”, según sus propias palabras, y recuerda que en ese momento no podía ingresar al Conicet por el límite de edad. Mientras hacía un doctorado, comenzó a dar clases y luego ingresó a la Prefectura como profesional para dedicarse a la investigación. Actualmente es especialista en corales y taxónoma, una labor que consiste en estudiar, clasificar y determinar las especies marinas. “Yo estudio los organismos, los trato de determinar, clasificar, y ver qué fauna existe, qué animales hay acá”, explicó.
En el streaming, miles de personas siguieron con fascinación cada hallazgo, desde extraños peces abisales hasta corales jamás vistos. Uno de los momentos que más viralización tuvo fue la aparición de una curiosa estrella de mar que, según Nadia, parecía tener glúteos. “La explicación científica de Nadia es que no son sus glúteos, sino su estómago”, se aclaró con humor en redes.
“Las estrellas de mar son carnívoras y voraces, capaces de sacar su estómago para alimentarse y luego retraerlo. Cuando comen, se hinchan un poco, y en este caso, al estar en una pared, su parte digestiva ‘cayó’ en esas dos formas, dándole el aspecto ‘culón’”, explicó Cerino.
Cerino se especializa en corales de aguas profundas y forma parte del equipo que investiga los ecosistemas vulnerables del Mar Argentino en colaboración con el Instituto Schmidt Ocean. Además, trabaja en el Laboratorio Químico del Departamento Científico de Pericias de la Prefectura Naval Argentina, donde estudia contaminantes.
La popularidad le llegó de forma natural. En una noche de trabajo frente al robot submarino, soltó con total honestidad: “Che, no sacamos ni un coral”. La frase se viralizó y fue el punto de partida de una ola de memes, cariño y admiración, especialmente entre el público infantil, que encontró en Nadia una manera divertida y apasionada de acercarse al mundo científico.
“Es una locura, no sabemos qué pasó. Es buenísimo que la gente siga creyendo en la ciencia, en la naturaleza y el conocimiento”, dijo en diálogo con la prensa. Incluso se abrió una cuenta de Instagram para mostrar el trabajo y el detrás de escena de la expedición.
UN STREAMING CON MÁS DE UN MILLÓN DE VISITAS
La transmisión del Conicet pasó de tener unos pocos espectadores a más de 35.000 en simultáneo, acumulando más de un millón de visitas. Lo que comenzó como un proyecto técnico de divulgación se convirtió en un fenómeno cultural.
“Nunca imaginamos esto cuando arranqué a estudiar en el 96. No había ni celulares”, reflexionó Cerino, con una mezcla de asombro y emoción.
Con su lema “no se puede conservar lo que no se conoce”, dejó en claro la importancia de poner en valor el patrimonio natural submarino argentino. “Es muy importante conocer nuestro territorio. Si uno quiere ver un bosque o una selva lo buscás en Internet y listo. Del fondo oceánico no se sabía qué había. Es importante que la gente lo conozca, sobre todo los más chicos. Sería muy importante que a partir de esto la gente vuelva a amar la naturaleza, que más gente se interese en estudiar esto”, deseó.
UN FINAL CARGADO DE EMOCIÓN
El apsado domingo 10 de agosto, al cierre de la expedición, el equipo científico se despidió con una imagen que quedará para la historia. El robot submarino desplegó un cartel que decía “Gracias por el apoyo”. El gesto, simple pero conmovedor, simbolizó todo lo que había ocurrido. El encuentro entre la ciencia y la sociedad, el reconocimiento al esfuerzo de los investigadores y la esperanza en el conocimiento como camino colectivo.
La misión, además, dejó hallazgos científicos de gran valor: el registro de especies jamás vistas en aguas argentinas como el pulpo Dumbo, la ya célebre estrella “culona”, y muchos más organismos marinos que hasta ahora eran desconocidos.
El éxito del streaming también marcó un antes y un después en la divulgación científica. “La ciencia, esta vez, llegó a todos los rincones del país”, se celebró en los medios.