En pleno recorrido por Chile a bordo de su casa rodante, los reconocidos vloggers argentinos Gina y Jere atravesaron una amarga experiencia que empañó parte de su aventura.
Más allá de los paisajes y la calidez del pueblo chileno que tanto admiran, el pasado viernes 1 de agosto fueron víctimas de un robo en la ciudad portuaria de Valparaíso, una localidad conocida por su riqueza cultural, sus pintorescas calles y su belleza arquitectónica, pero también advertida por algunos sobre incidentes de inseguridad.
UNA NUEVA MODALIDAD DE ROBO EN VALPARAÍSO QUE PREOCUPA A LOS TURISTAS ARGENTINOS
De acuerdo a lo que publicaron en su último vídeo, la pareja ingresó a Valparaíso por la Avenida Argentina, una zona sumamente concurrida y comercial, llena de personas que entraban y salían de sus trabajos y negocios.
Según narraron Gina y Jere en sus redes sociales y videos, apenas llegaron sintieron una especie de “explosión”, inicialmente confundida con un choque de vehículo. Sin embargo, se trató del pinchazo -al parecer intencional- de una de las ruedas de su casa rodante.
“Sentimos aire pero la rueda se desinfló en segundos. Fue como un ‘modus operandi’, clavaban un objeto hueco que dejaba el neumático inutilizable de inmediato, sin darnos tiempo para reaccionar. Sospechamos que está dirigido a vehículos extranjeros, ya que nuestra patente es argentina”, explicó Jere.
Posteriormente, los jóvenes intentaron buscar un lugar seguro para detenerse en medio del cause vehicular, y aunque por segundos dudaron por el tráfico y la cantidad de autos detrás de ellos, lograron estacionar en una zona apartada.
UN ROBO PLANIFICADO A PLENA LUZ DEL DÍA
La situación se complicó cuando, al intentar reparar el problema, descendieron del vehículo y fueron rodeados por un grupo de personas que aparentaban ayudarlos. Sin embargo, no tardaron en percatarse de la intencionalidad oculta de algunos.
“Se me acercaron tres chicos, y luego otros dos… uno me tocaba el hombro demasiado, algo que ahora entiendo fue una distracción”, relató el joven cordobés. Mientras intentaba dialogar con otras personas, notó que uno de esos jóvenes se alejó corriendo. Al revisar su campera se dio cuenta de que le habían sustraído la billetera.
Dentro de la billetera estaban todos los documentos personales de Jere — DNI, licencia de conducir, tarjetas de crédito, y algo de dinero— que rápidamente comenzaron a usarse para realizar compras fraudulentas, lo que generó una alerta inmediata.
“Llamamos a los bancos para anular todas las tarjetas en cuanto nos dimos cuenta”, dijo Jere. En paralelo, descubrieron que también les habían abierto una puerta del vehículo para sustraer billetes adicionales.
LA TRAMPA DEL PINCHAZO, UN MÉTODO DE ROBO SISTEMATIZADO
Según explicaron, la rueda pinchada contenía un objeto hueco, cuidadosamente diseñado para desinflar rápido el neumático. Además, lamentaron que la rueda de auxilio que llevaban tampoco servía como reemplazo, ya que un arreglo provisional anterior en Esquel (Chubut) resultaba insuficiente para hacer avanzar el viaje sin contratiempos.
Afortunadamente, uno de ellos conocía la ruta local a gomerías, y tras varias visitas pudieron arreglar el neumático, aunque fue necesario comprar una nueva rueda de auxilio para asegurar la continuación del trayecto.
Después de la situación, Gina y Jere se dirigieron a Carabineros de Chile para realizar la denuncia correspondiente. “Tuvimos que esperar hasta el lunes para poder acudir al consulado argentino y gestionar la recuperación de documentos, lo que no fue en vano”, dijeron.
En el consulado les informaron que aquella denuncia les permitiría seguir circulando sin sus licencias de conducir. Además, gracias a que contaban con pasaportes vigentes, no tuvieron que realizar gastos extras para renovar documentos o licencias. No obstante, el estrés y la preocupación del momento dejaron una huella profunda. “Fue un día estresante, inolvidable. Son cosas que no se olvidan”, confesaron.
ENTRE LA MALA EXPERIENCIA Y LA ADMIRACIÓN POR CHILE
A pesar de la desagradable vivencia, Gina y Jere enfatizaron en mantener su admiración por Chile y su gente. “Después de seis meses de viaje, estamos convencidos de que hay mucha más gente buena, solidaria y generosa que gente mala”, afirmaron.
Destacan que en otros momentos del recorrido han recibido la ayuda de lugareños amables, que demostraron interés y buena voluntad para asistirlos, un contraste marcado frente al episodio del robo.
Para ellos, esta experiencia es un aprendizaje duro pero no modificará su percepción general sobre Chile, un país que describen como “maravilloso” y con un pueblo “de buen corazón.”
El caso de Gina y Jere visibiliza una problemática lamentablemente recurrente en algunas zonas turísticas o altamente transitadas, donde los métodos delictivos se perfeccionan para engañar especialmente a viajeros extranjeros, más vulnerables por desconocimiento local.
Su experiencia pone en alerta a quienes planean viajar a Valparaíso y ciudades similares: no solo conviene estar atentos a los objetos y afectos personales, sino también revisar el estado de las ruedas u otros elementos del vehículo. El pinchazo rápido con objetos huecos no es un accidente fortuito, sino una estrategia para facilitar robos inmediatos.
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