En la madrugada del pasado martes, un accidente automovilístico de alta energía conmocionó a la comunidad de Frutillar, Región de Los Lagos. Karen Alejandra Soto Mansilla, quien se hizo conocida mediáticamente como la “Barbie Narco Chilena”, perdió la vida junto a sus dos hijos, de 4 y 18 años, tras chocar frontalmente contra otro vehículo en la Ruta V-200, sector Tegualda.
El impacto fue tan violento que los equipos de rescate tuvieron que realizar arduas maniobras para liberar a las víctimas atrapadas en el automóvil.
El accidente ocurrió cerca de las 3:00 de la madrugada, cuando el vehículo conducido por Soto, un compacto de color oscuro, invadió la pista contraria. Tras el choque, sus hijos fueron inicialmente encontrados con vida y trasladados urgentemente al Hospital de Puerto Montt, sin embargo, fallecieron horas después debido a la gravedad de sus heridas.
Los ocupantes del otro vehículo sufrieron solo lesiones leves gracias al correcto uso de cinturones de seguridad y los sistemas de protección del automóvil. Las autoridades, a través de la Sección de Investigación de Accidentes de Tránsito (SIAT) de Llanquihue, continúan con las pericias para determinar las causas exactas, considerando posibles excesos de velocidad, maniobras imprudentes y condiciones adversas de la ruta y visibilidad.
“BARBIE NARCO CHILENA”: EL PERSONAJE DETRÁS DE LA TRAGEDIA
Karen Soto alcanzó notoriedad en Frutillar por su vida llena de lujos y una estética llamativa, la que combinaba con actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico. Su icónico Peugeot 308 Cabriolet rosa, decorado con detalles en ese mismo color y hojas de marihuana impresas, se convirtió en su marca registrada y foco constante de vigilancia para Carabineros desde 2023.
Ese año, Soto fue detenida junto a su pareja, Héctor Mancilla, alias “El Cocho”, líder de una organización dedicada a la distribución de clorhidrato de cocaína desde la Región de Los Lagos hasta la Región Metropolitana. Su vinculación con el crimen organizado y el tráfico de drogas quedó evidenciada no solo en los procedimientos policiales, sino también en escuchas telefónicas reveladas públicamente.
En una conversación, Soto no ocultaba su identidad como traficante, justificando su actividad como una manera de proveer para sus hijos y asumiendo el riesgo diario que implicaba. “Vo sabí que yo soy traficante… Mira, si tú sabes que yo soy traficante, que somos traficante hue…, entonces me da lata la hue…, porque llegan a llegar los ratis aquí. Yo también tengo hijos y si andamos traficando es para que no les falte nada. Yo también arriesgo todos los días”, señaló.
La mujer llevaba una vida ostentosa que mostraba en sus redes sociales, exhibiendo joyas, ropa de diseñador y viajes costosos, elementos considerados tanto como parte de su estrategia para exhibir poder y estatus, como indicios indirectos de su presunto enriquecimiento ilícito. A pesar de su situación judicial en curso, había recuperado la libertad meses antes del accidente, lo que le permitió mantener su vida pública y presencia en su entorno social.
La violenta colisión y la muerte de Karen Soto y sus dos hijos dejó una profunda huella en gran parte del sur de Chile. Vecinos del sector Tegualda, donde ocurrió el accidente, relataron que el fuerte ruido del choque despertó a muchos, que salieron alarmados para brindar ayuda. Algunos testigos afirmaron que escuchar el llanto desesperado de los niños atrapados en el vehículo fue una experiencia desgarradora, difícil de olvidar.
Las autoridades de la SIAT de Carabineros trabajan para esclarecer las circunstancias exactas del accidente, mientras que la comunidad queda dividida entre la pena por la trágica pérdida y la controversia por el perfil mediático y delictivo de la víctima principal.