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El ‘Mensajero Rural’: El latido invisible de la Patagonia en el Día de la Radio

 En la inmensidad de la Patagonia, la comunicación se vuelve un acto de necesidad, amor, esperanza y resistencia.

En el Día de la Radiodifusión, celebramos ese lazo invisible que une a quienes habitan el campo con sus seres queridos gracias a un servicio fundamental que nunca pasa de moda: el Mensajero al Poblador Rural.

Desde hace décadas, las ondas radiales cruzan kilómetros entre medio de las montañas, estepas, valles y costas para brindar mensajes que conectan.

Son las voces que llegan para acompañar, brindar noticias, anunciar las novedades y la tarea más gloriosa de todas: acompañar en momentos de soledad extrema.

El Mensajero Rural representa el puente entre el aislamiento y la comunidad.

EL HIMNO DEL MENSAJERO RURAL

Una de las canciones emblemáticas que retrata -de manera brillante y conmovedora- ese anhelo y esa lucha contra el temporal es “No me abandones ahora” de Hugo Giménez Agüero.

Su letra narra la historia de un hombre que se entera del nacimiento de su hijo a través de los mensajes.

A pesar de las advertencias para evitar salir al campo por las intensas nevadas; el hombre desafía el crudo invierno para poder concurrir a la casa porque “un hijo es algo vital como el agua, como el aire”.

Giménez Agüero – nacido en Balcarce y adoptado por la Patagonia- desarrolló una extensa obra musical de amor por la Patagonia como también le puso voz a los pobladores locales, sus historias y sus tradiciones.

Su música sigue siendo hoy un referente inconfundible del folklore patagónico. Incluso, marcó a artistas del Rock Nacional como Ricardo Iorio, Flavio Cianciarullo junto con el músico local Rubén Patagonia hicieron una versión extraordinaria de ‘Cacique Yatel’ en el disco ‘Peso Argento’ editado en 1997.

Pero más allá de la música, hay voces que – día a día – continúan esa labor que une a los habitantes del campo con los núcleos urbanos.

“EL TIEMPO PARECE DETENERSE”

Karina López, locutora de LU20 Radio Chubut, lleva en su historia personal y profesional esta pasión por el relato radial. Su voz atraviesa la Patagonia cada día dando vida al Mensajero al Poblador Rural con una particular intensidad porque ella creció en distintos ámbitos del territorio provincial donde comprendió la imperiosa necesidad de recibir estos mensajes.

Karina transmite esperanzas, momentos de alegría, preocupaciones y eso que sólo se comparte cuando hay empatía.

“Este espacio es mucho más que palabras. Es un abrazo que llega a casas donde la distancia pesa, los caminos son interminables largos y el tiempo parece detenerse”, expresó a través de sus redes sociales donde comparte estos materiales con mucha emoción.

“ESPERAR CON ASADO”

Su historia se mezcla con la de miles que escuchan cada emisión con ansiedad, esperando ese mensaje que les dice: “tu familia está bien”, “te enviamos saludos”, “hay ayuda en camino” o “te van a llevar alimentos, abrigos o calzados” y uno de los inolvidables “esperar con asado”.

La radio en la Patagonia es una extensión más de nuestro cuerpo. Durante los temporales de nieve, lluvia y viento cuando los caminos quedan cortados al tránsito ni hay señal de celular, la radio es la única vía de conexión confiable.

Viven en un ‘Eternauta’ permanente. Una familia aislada, un peón varado, un productor preocupado: el Mensajero Rural es una voz amiga que te acerca y – muchas veces – te salva.

En los últimos años, el papel de este servicio ratificó aún más su importancia a pesar que – hace varios años y con una tecnología vertiginosa- se le quiere decretar su certificado de defunción.

Pero el Mensajero renace. Donde no hay teléfonos, TV, Internet ni cartas, la radio sigue encendida en los puestos rurales para ofrecer vínculo, seguridad y compañía.

La magia también reside en la reciprocidad: los pobladores rurales se comunican con la radio para enviar sus propios mensajes, avisos y pedidos. Es un canal de ida y vuelta que construye comunidad.

RIESGOS

Sin embargo, este espacio vital enfrenta desafíos. Recortes en medios públicos y las dificultades económicas amenazan la continuidad de esta tradición que – si bien tiene en la tecnología otras formas de comunicación – conserva el poder e impacto de la voz humana.

Karina es consciente de ello y no pierde la esperanza. “La radio es un derecho, un bien social que debemos cuidar. El Mensajero Rural no puede desaparecer porque es mucho más que información, es compañía, es vida”, afirmó.

La Patagonia hoy celebra este Día de la Radiodifusión recordando el valor de la palabra, del canto y del mensaje – en especial – en los campos alejados que forman parte de su identidad.

EL RESPETO A QUIENES ‘HACEN PATRIA’

Si se dice “ustedes hacen Patria viviendo allá”, hay que respetar y honrar a los trabajadores que cumplen tareas desde muy temprano en el cuidado de los animales y sus establecimientos rurales.

Allí están expuestos a las bajas temperaturas, lluvias, vientos, nevadas y a los ‘fantasmas’ que pueden irrumpir con la soledad.

Nuestros campos, estancias y puestos merecen ser escuchados y los mensajes que viajan por las ondas nos recuerdan que somos parte de una historia y un destino común.

La historia de la radio en la Patagonia es también la historia de sus habitantes sus esperanzas y la batalla diaria contra el olvido y el aislamiento.

En medio de la nieve, el viento y el silencio; se enciende un faro de abrigo y cercanía.

Esta conmemoración renueva el impulso a valorar y proteger los espacios de expresión y comunicación comunitaria porque sostienen la trama invisible de la Patagonia.

Un mensaje puede salvar, unir y fortalecer; puede ser el mejor abrigo contra el frío y la soledad. Hoy, más que nunca, decimos: ¡No nos abandones ahora!